¿Como limpiar las baldosas o azulejos?

CONTENIDO DE LA ENTRADA

1)    COMPORTAMIENTO HIGIÉNICO DE LAS BALDOSAS CERÁMICAS

El proceso de fabricación de las baldosas cerámicas comprende entre sus etapas, una cocción a alta temperatura (del orden de 1100ºC-1200ºC), e incluso superiores en el caso de porcelánico.

Esta temperatura produce reacciones químicas entre los diferentes componentes de la pasta y la decoración así como transformaciones físicas cuyas principales consecuencias son la formación de una estructura dura, compacta y resistente y la reacción e inmovilización de los metales pesados al formarse compuestos que se caracterizan por su alta inactividad química. Por ello, la presencia de cualquier microorganismo queda descartada al someter al producto durante su fabricación a regímenes de temperatura que hacen imposible su supervivencia. Los revestimientos y pavimentos cerámicos, si están correctamente instalados (con los materiales de agarre y rejuntado apropiados a su función de uso), representan la alternativa más eficaz, cómoda y segura para mantener las condiciones adecuadas de higiene y limpieza. Su superficie impermeable, evita la intromisión de líquidos, vapores, sustancias tóxicas o cualquier otro contaminante; evita a su vez, la generación de reacciones, putrefacciones, eflorescencias o cultivo orgánico por sus características no porosas. Por otra parte, su resistencia química, les hace susceptibles de soportar, sin sufrir alteración, productos detergentes y desinfectantes agresivos, difícilmente utilizable sobre otros materiales de revestimiento y pavimento.

Así mismo, por su equipotencialidad eléctrica y la no-predisposición al acumulo de cargas electrostáticas, los revestimientos cerámicos contribuyen al confort fisiológico y evitan la captación del polvo ambiental eléctricamente activo. La naturaleza de la superficie cerámica evita cualquier fenómeno de adherencia y si ésta se produce por medio de un vehículo intermedio (grasa, barro, etc.) es fácilmente eliminable. Este mismo razonamiento sirve para exaltar las positivas propiedades higiénicas del producto cerámico respecto al depósito, acumulación y anidación de microorganismos y sustancias patógenas y alérgicas.

2)    PRECAUCIONES DURANTE LA COLOCACIÓN:

  1. La retirada de los restos de material de rejuntado se debe realizar utilizando una esponja humedecida en agua limpia. Esta operación no se debe prolongar en el tiempo, ya que un excesivo tiempo de contacto con la superficie esmaltada, dificulta la posterior eliminación del mismo, en especial aquellos modelos que su superficie presenta relieves.
    1. Se hace imprescindible, en la colocación del pavimento, la protección del material ya colocado con sistemas adecuados, para impedir posibles daños hasta la finalización de la obra, debido a la presencia de material abrasivo y continuo trasiego de herramientas. De esta forma, además de la protección de la superficie cerámica, se facilitan así las posteriores tareas de limpieza.
    1. Se deben evitar agentes de limpieza que contengan ácido fluorhídrico (HF) y detergentes sólidos que contengan partículas susceptibles de abrasionar el material. El ácido fluorhídrico eliminaría totalmente la superficie esmaltada del material, causando así daños irreparables.

3)    CONSEJOS DE MANTENIMIENTO

Los pavimentos y revestimientos cerámicos porosos vidriados y los no porosos sin vidriar no necesitan ningún mantenimiento después de concluir todas las operaciones de puesta en obra.

De entre todos los materiales y productos empleados como revestimientos y pavimentos, la cerámica es la que presenta menores exigencias en este campo.

Con independencia de las características del vidriado, características intrínsecas como la resistencia a la abrasión superficial o al rayado, vienen directamente relacionadas con el agente abrasivo que se coloca como fase intermedia entre el pavimento y la suela del calzado que transita sobre éste.

Para evitar desgaste prematuro, es recomendable mantener los suelos debidamente limpios, a lo que ayuda sobremanera la colocación de alfombras en la entrada a locales con acceso directo desde la calle o el jardín. Los pavimentos y revestimientos vidriados tienen suficiente para la limpieza ordinaria con una pasada con mocho o esponja humedecida para devolver el aspecto superficial original, y detergente neutro. Si con el transcurso del tiempo, se observa una superficie de aspecto plástico con mayor dificultad para mantenerse limpia, de forma general, suele deberse a la formación de una capa superficial.

Esa capa resulta difícil de eliminar con la fregona convencional. Para eliminarla y conseguir la superficie original, se debe emplear una disolución ligeramente ácida (añadir salfuman en una proporción del 5% en agua) y ejercer una frotación más intensa (cepillo de púas de plástico duro).

Aclarar posteriormente con suficiente agua para eliminar la suciedad desincrustada. El empleo de un mocho de microfibras y agua muy caliente favorecerá el secado de la superficie y minimizará la creación de una capa superficial sobre la baldosa, hecho que facilita el posterior marcado de las huellas y una mayor propensión a captar la suciedad. 

No conviene utilizar agentes de limpieza que contengan ceras en su composición, ya que terminan formando una película sobre la baldosa cerámica que favorece la absorción y retención de sustancias extrañas, originando manchas fácilmente detectables y más difíciles de eliminar con las operaciones de limpieza ordinarias. 

Si es el caso del baño, donde se suelen formar incrustaciones de jabón o de carbonatos del agua, conviene efectuar limpiezas periódicas con un producto detergente adecuado, dejándolo en reposo durante unos minutos antes de proceder a su eliminación. Eliminación de manchas e incrustaciones extraordinarias.

Para limpiezas extraordinarias, por ejemplo las que son necesarias sobre superficies que han estado abandonadas de la limpieza durante mucho tiempo, se deben emplear detergentes en polvo o líquidos, aplicados frotando con una esponja o estropajo. Especial atención merece las juntas entre baldosas, que deberán restaurarse en caso de falta de integridad o estanqueidad, con sellantes adecuados.

No es aconsejable la utilización de cuchillas o espátulas metálicas sobre la superficie vidriada y tampoco es aconsejable el uso de productos concentrados cuando no se posea seguridad sobre la clase de resistencia química del revestimiento o pavimento. Accidentalmente, nos podemos encontrar con que el pavimento o revestimiento cerámico se manche por acción de alguna o algunas sustancias de diversas naturaleza. 

Existen procedimientos físicos y químicos para la eliminación de manchas e incrustaciones, debiéndose adoptar el más idóneo al tipo de baldosa y naturaleza de la mancha. Los métodos físicos se basan en la utilización de detergentes o abrasivos de gran finura, cuya función es el despegue físico de la mancha y el alejamiento de la superficie cerámica. Los métodos químicos se basan en la reacción química entre la mancha o incrustación y el detergente que la disuelve o decolora. 

En baldosas vidriadas no es aconsejable usar ácidos concentrados de naturaleza desconocida y que puedan atacar la superficie, por desconocerse su resistencia química. En la tabla siguiente, y a modo de ejemplo, se exponen algunos productos adecuados para el tratamiento de determinadas manchas. Cuando no se conozca la naturaleza de la mancha conviene realizar pruebas con detergentes diferentes, enjuagando la superficie con agua y secándola después de cada prueba. En otros casos, puede resultar eficaz repetir el tratamiento varias veces o emplear agua caliente para favorecer la reacción.

4)    NATURALEZA DE LA MANCHA DETERGENTE

 Adhesivo cementoso Detergente ácido Restos de junta Detergente ácido Manchas orgánicas Detergente alcalino Pintura de rotulador Disolvente (aguarrás, acetona, etanol (alcohol etílico) Restos de goma Detergente alcalino, disolvente Manchas de lápiz Goma de borrar blanda Grasa y mugre Bicarbonato y agua Tintas, mercromina Solución diluida de hipoclorito sódico Yodo o bromo Detergente ácido, agua oxigenada o solución diluida de lejía, amoniaco Sangre Agua oxigenada o solución diluida de hipoclorito sódico (lejía) Café, té, alimentos, fruta, zumo o cosméticos Detergente normal disuelto en agua caliente + agua oxigenada o hipoclorito sódico (lejía) 

En cualquier caso, y ante la más mínima duda, conviene consultar la ficha técnica del producto. Restos de silicona: Cuchilla para limpiar vitrocerámica en superficies lisas y que no sean susceptibles de rayado. Para superficies con relieve o brillantes delicadas frente al rayado, se puede utilizar una mezcla de acetona y éter a partes iguales, aplicar sobre la silicona y esperar a que se desprenda. 

Marcas de costilla (dorso de la pieza) sobre la superficie cerámica: Alúmina en polvo disuelta en agua y ayudarse de máquina rotativa con disco 3M. Las características del disco deben ser elegidas en función de la resistencia superficial. No se deben emplear en la limpieza periódica sistemas rotativos o mecánicos con abrasivos de distinta naturaleza, ya que pueden modificar el brillo inicial en distinta medida, según intensidad del tratamiento e incluso en condiciones extremas, según presión y abrasivo utilizado, deteriorar la superficie cerámica. 

Igualmente, al efectuar cualquier método de limpieza que se desvíe del convencional, conviene realizar un ensayo previo en una zona concreta antes de aplicar el tratamiento sobre toda la superficie. Así, nos aseguraremos de la inercia o reactividad de la superficie cerámica ante tal método.